Ciudad de palabras,
de palabras arrancadas, recortadas, robadas de algún libro mohoso o periódico.
Ciudad de revista,
de esas femeninas escritas por el sexo opuesto.
Ciudad lluviosa,
con nubarrones y tormentas enganchadas a los bombines de sus paseantes.
Ciudad de colores,
de manchas de pintura derramadas con cada risotada.
Ciudad de hadas, de niños y mascotas,
"Oooooooooooooooooowh... :) "
Ciudad,
gris y humeante.
Ciudad,
sucia y agobiante.
Ciudad,
de sexo y locura.
Tu ciudad,
Mi ciudad.
La nuestra.
¿A dónde?
El cielo
Los rincones secretos se desvelan, te desvelan. Ciudad, que renace gris desde el asfalto, ciudad que se desvanece teñida de negro, azul y gris...
martes, 30 de octubre de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
Todos los días lo mismo, sin ser lo mismo
La calle hierve de gente. Gente normal, gente espectacular que cada día lucha titánicamente contra los cambios para seguir nadando en paz dentro de su rutina. Gente que camina cada día con el mismo andar, con el potencial de echar a correr.
La chica poeta, delgaducha y desgarbada, se detiene a escuchar. Las conversaciones tampoco cambian mucho de un mes para otro.
Por eso le gustan los extranjeros, lástima que haya pocos. Tienen otra mirada.
Una mirada curiosa, ajena, atenta y recelosa; como de animalillo herido, reticente a los cuidados.
La mirada de quien tiene muchas cosas por perder y muchas por ganar
Como el tigre cuando enfrenta a un elefante.
Un elefante grande, gris, pesado y severo, con larga trompa para atraparte fácilmente.
La chica poeta dibuja un elefante. Y al lado escribe, con letra pequeña:
"la rutina es un elefante de culo gordo, corbata hortera y gafas cuadradas que te atiende con hastío en la ventanilla de atención al cliente"
La chica poeta, delgaducha y desgarbada, se detiene a escuchar. Las conversaciones tampoco cambian mucho de un mes para otro.
Por eso le gustan los extranjeros, lástima que haya pocos. Tienen otra mirada.
Una mirada curiosa, ajena, atenta y recelosa; como de animalillo herido, reticente a los cuidados.
La mirada de quien tiene muchas cosas por perder y muchas por ganar
Como el tigre cuando enfrenta a un elefante.
Un elefante grande, gris, pesado y severo, con larga trompa para atraparte fácilmente.
La chica poeta dibuja un elefante. Y al lado escribe, con letra pequeña:
"la rutina es un elefante de culo gordo, corbata hortera y gafas cuadradas que te atiende con hastío en la ventanilla de atención al cliente"
viernes, 10 de agosto de 2012
O puede dejarte a la deriva, hasta que tú elijas.
"Es verano y... hace frío. Me gustaría saber si tú también necesitas una chaqueta."
Alguien la abrazó por detrás:
-Ve más despacio. Cuando piensas caminas demasiado rápido. Dime en qué esta vez.
-No.
-¿Por qué?
-Por que no es en ti.
-Yo tampoco estaba pensando en ti.
"No sé por qué me desagrada eso, pero es lógico que no lo haga."
-Estaba pensando en lo que podrías ser si dejases atrás esa venda en los ojos.
-Busca quien pueda quitármela.
-Estoy con ella ahora mismo.
-No sabes nada.
-Tampoco me dejas. Pero sé una cosa. No es sólo lo que parece. ¿Me equivoco?
-Odio esa pregunta.
-No contestas.
-Ni lo haré. ¿Vamos a bañarnos al mar?
-Hace frío.
-Por eso.
"El mar puede ahogarte o salvarte."
-Vaitiare-
domingo, 5 de agosto de 2012
Princesa de mi locura
Te amo.
Te amo con locura, deprisa y torpe.
Te amo.
Te amo con cordura, despacio y suave.
Te amo.
Eres el color que siempre le faltó a mi paleta.
¿Sabes qué, princesa?
Hoy sé más que nunca que te amo.
Te amo con locura, deprisa y torpe.
Te amo.
Te amo con cordura, despacio y suave.
Te amo.
Eres el color que siempre le faltó a mi paleta.
¿Sabes qué, princesa?
Hoy sé más que nunca que te amo.
miércoles, 20 de junio de 2012
Una melodía conocida sonó durante unos segundos...pasaba el tiempo...
-Que sí, que es muy bonito estar entre tus brazos bajo las estrellas de un viernes cualquiera. Que sí, amor, que encuentro adorable que tengas celos del aire y que escribas "te quiero mucho" y después lo borres, enviándome una despedida cualquiera pero...quiéreme o déjame marchar.
Un murmullo al otro lado del teléfono la hizo suspirar.
-Sí, se que debería decírselo a él directamente, pero soy incapaz de hacerlo...
-Vaitiare-
Un murmullo al otro lado del teléfono la hizo suspirar.
-Sí, se que debería decírselo a él directamente, pero soy incapaz de hacerlo...
-Vaitiare-
martes, 19 de junio de 2012
domingo, 17 de junio de 2012
Llueve. Llueve mucho. Ojalá nunca dejase de llover...
La lluvia cae y limpia las calles pero, ¿y a mí? Las calles de mis recuerdos nunca se desdibujan aunque me empape.
-Vaitiare-
-Vaitiare-
sábado, 9 de junio de 2012
Y algunas noches se oyen cantos de sirena. Los ciudadanos encienden farolillos y los hacen volar en la noche. Hace tiempo que esperan en regreso de sus maridos, padres, hijos, hermanos. Solo desean que la guerra no consuma el verde del campo y el azul del cielo, el aliento de sus conocidos, y el tiempo, sin embargo el tiempo parece no avanzar, es lo único que la estúpida guerra no consume a pasos agigantados. Hace meses que no es de día.
miércoles, 6 de junio de 2012
"A propósito, no necesito saber cuántos días quedan para que llegue el paquete. Sólo quiero que me llamen cuando lo hayan recibido. Soy una persona impaciente, pero saber la fecha exacta me pondría más nerviosa. Tengan cuidado, es frágil. Gracias."
La mujer canosa colgó y guardó el teléfono móvil en un bolso de piel, se acomodó dentro de su abrigo de bisón y continuó caminando sin prisa, castigando la calle con sus tacones.
Era verano...
-Vaitiare-
La mujer canosa colgó y guardó el teléfono móvil en un bolso de piel, se acomodó dentro de su abrigo de bisón y continuó caminando sin prisa, castigando la calle con sus tacones.
Era verano...
-Vaitiare-
lunes, 28 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
LOS PINTORES CUBISTAS (1913)
G. Apollinaire
Las virtudes plásticas : la pureza, la unidad y la verdad dominan a la naturaleza abatida.
En vano se curva el arco iris, las estaciones se estremecen, las multitudes se precipitan hacia la muerte, la ciencia deshace y rehace lo que existe, los mundos se alejan para siempre de nuestra concepción, nuestras imágenes móviles se repiten o resucitan su inconsciencia, y los colores, los olores, los ruidos en los que nos desenvolvemos nos sorprenden, para luego desaparecer de la naturaleza.
La belleza, ese monstruo, no es eterna.
Sabemos que nuestro aliento no tuvo comienzo y no se extinguirá jamás, pero concebimos ante todo la creación y el fin del mundo.
Sin embargo, demasiados artistas-pintores aún adoran las plantas, las piedras, el mar o los hombres.
Nos acostumbramos con facilidad a la esclavitud del misterio. Y la servidumbre termina por crear dulces pasatiempos.
Permitimos a los obreros sojunzgar al universo, y los jardineros le guardan menos respeto a la naturaleza que los artistas.
Ha llegado el momento de ser los amos; la buena voluntad no garantiza en absoluto la victoria.
A este lado de la eternidad danzan las mortales formas del amor y el nombre de la naturaleza resume su maldita disciplina.
La llama es el símbolo de la pintura y las tres virtudes plásticas se consumen resplandeciendo.
miércoles, 18 de abril de 2012
Raíces y otros enredos
El tiempo es testigo de tantos cambios que nadie le creería si hablase.
Para hablar en su nombre, tiene a los artistas.
Y a los árboles.
Después de todo, casi podría decirse que esos seres inmutables, inamovibles, bellos, fuertes o delgados, verdes o desnudos, tatuados con amores ajenos (tal vez rotos, tal vez eternos...) son artistas.
Artistas del complejo paso del tiempo, convertido en células, células y células ansiosas de crecer, con un deseo imparable de vivir; como aquella catedral gótica que hay en la plaza, con un misterioso empuje hacia el cielo.
Tal vez busquen lo mismo que nosotros.
Aprendamos de los árboles, artistas; saben mucho más que cualquier ser humano.
Para hablar en su nombre, tiene a los artistas.
Y a los árboles.
Después de todo, casi podría decirse que esos seres inmutables, inamovibles, bellos, fuertes o delgados, verdes o desnudos, tatuados con amores ajenos (tal vez rotos, tal vez eternos...) son artistas.
Artistas del complejo paso del tiempo, convertido en células, células y células ansiosas de crecer, con un deseo imparable de vivir; como aquella catedral gótica que hay en la plaza, con un misterioso empuje hacia el cielo.
Tal vez busquen lo mismo que nosotros.
Aprendamos de los árboles, artistas; saben mucho más que cualquier ser humano.
jueves, 12 de abril de 2012
Extraño
-Quizá sea lo más extraño existente, pero es lo que conozco, así que no lo considero como tal. Puede que sea yo quien considere su vida anormal. Personalmente, y sin ánimo de ofender, es usted lo más raro que jamás he conocido pero, ¿acaso no piensa lo mismo de mí?
-Es posible pero...¿qué demonios?, ambos miramos la misma Luna antes de caer en brazos de Morfeo.
-Sin embargo, para mí no es sólo la Luna.
-Para mi lo es.
-He aquí el por qué de considerarnos gente rara los unos a los otros.
El hombre de la gabardina beige levantó su sombrero en señal de despedida y marchó calle abajo.
-Vaitiare-
lunes, 2 de abril de 2012
No fuma, pero enciende el cigarro con la elegancia de una rebeldía a duras penas controlada.
No bebe, pero una botella de vodka pende de su mano, medio vacía.
No ama, pero ansía el olvido mientras recuerda.
Si arrancar la moto no fuese una buena idea, el dios en el que no creía lo hubiese detenido. Pero, ¿acaso se puede retener a quien no obedece, siquiera escucha, a nadie más que a sí?
No llovía, tampoco el viento recorría las calles. Almas sin sueño eran única compañía de quien en soledad se hallaba capaz de tomar una decisión objetiva en un lugar donde los recuerdos creen en mentiras, solo porque es necesario para sobrevivir.
La ciudad no solo es el dulzor del posarse en otoño una hoja caída en la hierba, tampoco es el solitario caminar de la brisa, ni la espesura de los rizos de las niñas mientras saltan a la comba. La ciudad jamás fue solo belleza. Y él estaba allí, como mal creyente de risas, viendo también la maldad y el sufrimiento de aquel pobre anciano sin hogar del callejón, el látigo de un insulto que al niño albino hará desear escapar a otro lugar, otra ciudad con distinta historia. Podía verlo todo, incluso exagerarlo.
¿Debiera girar las llaves del contacto de la moto? No. Sin embargo, ¿quién iba a impedirlo? En las ciudades, escrito o sabido e ignorado, nadie se preocupa por nadie una vez uno se refugia en su hogar. Y lo que pase en la carretera, quién se deje la piel en el asfalto, o cuántas veces pienses el partir sin decir una palabra, no importa hasta que se vuelve a las calles. Y, con el tiempo, ni las aceras saben quién las ha pisado y el pasado se distorsiona entre "me dijeron" y "¿recuerdas?".
Cuando los recuerdos creen en mentiras, se tornan peligro para todo aquel que los guarda. Y él estaba hecho de peligro.
Arrancó.
-Vaitiare-
No bebe, pero una botella de vodka pende de su mano, medio vacía.
No ama, pero ansía el olvido mientras recuerda.
Si arrancar la moto no fuese una buena idea, el dios en el que no creía lo hubiese detenido. Pero, ¿acaso se puede retener a quien no obedece, siquiera escucha, a nadie más que a sí?
No llovía, tampoco el viento recorría las calles. Almas sin sueño eran única compañía de quien en soledad se hallaba capaz de tomar una decisión objetiva en un lugar donde los recuerdos creen en mentiras, solo porque es necesario para sobrevivir.
La ciudad no solo es el dulzor del posarse en otoño una hoja caída en la hierba, tampoco es el solitario caminar de la brisa, ni la espesura de los rizos de las niñas mientras saltan a la comba. La ciudad jamás fue solo belleza. Y él estaba allí, como mal creyente de risas, viendo también la maldad y el sufrimiento de aquel pobre anciano sin hogar del callejón, el látigo de un insulto que al niño albino hará desear escapar a otro lugar, otra ciudad con distinta historia. Podía verlo todo, incluso exagerarlo.
¿Debiera girar las llaves del contacto de la moto? No. Sin embargo, ¿quién iba a impedirlo? En las ciudades, escrito o sabido e ignorado, nadie se preocupa por nadie una vez uno se refugia en su hogar. Y lo que pase en la carretera, quién se deje la piel en el asfalto, o cuántas veces pienses el partir sin decir una palabra, no importa hasta que se vuelve a las calles. Y, con el tiempo, ni las aceras saben quién las ha pisado y el pasado se distorsiona entre "me dijeron" y "¿recuerdas?".
Cuando los recuerdos creen en mentiras, se tornan peligro para todo aquel que los guarda. Y él estaba hecho de peligro.
Arrancó.
-Vaitiare-
martes, 27 de marzo de 2012
Niebla
¿Sabes, Sandy? A veces la niebla tiene sentido. Como cuando es de noche y tiñe el aire de un color rojizo.
¿No te da la impresión en esos momentos... de que hay recuerdos suspendidos, cayendo, como si fueran nieve?
Ayer había niebla cuando volvía a casa. Y parecía que se apoderaba de la escasa luz que había en la calle, como si en el aire hubiese una magia extraña; recuerdo que llegué empapada a casa, con más ganas de llorar que en todas mis noches de soledad...
¿No te da la impresión en esos momentos... de que hay recuerdos suspendidos, cayendo, como si fueran nieve?
Ayer había niebla cuando volvía a casa. Y parecía que se apoderaba de la escasa luz que había en la calle, como si en el aire hubiese una magia extraña; recuerdo que llegué empapada a casa, con más ganas de llorar que en todas mis noches de soledad...
viernes, 23 de marzo de 2012
Perso
Él la mira.
Ella lo abofetea.
Él la besa.
Ella lo abraza.
Él se marcha.
Ella corre.
Él se vuelve.
Ella no está.
-¡ME AMASTE SIN SABER QUIÉN ERA!
-Y sin mi vida seguí, y sin mi alma seguí amando.
En el portal donde la impaciencia de una llave ralla la puerta. En el lugar que jamás recordó un beso.
Sconosciuto...
Él se marcha, cuando jamás estuvo.
Ella cae. Nadie en las calles. Nadie sabrá.
Sarà come lacrime nel mare...
-Vaitiare-
Ella lo abofetea.
Él la besa.
Ella lo abraza.
Él se marcha.
Ella corre.
Él se vuelve.
Ella no está.
-¡ME AMASTE SIN SABER QUIÉN ERA!
-Y sin mi vida seguí, y sin mi alma seguí amando.
En el portal donde la impaciencia de una llave ralla la puerta. En el lugar que jamás recordó un beso.
Sconosciuto...
Él se marcha, cuando jamás estuvo.
Ella cae. Nadie en las calles. Nadie sabrá.
Sarà come lacrime nel mare...
-Vaitiare-
domingo, 18 de marzo de 2012
La chica de pelo corto está triste porque el chico de pelo largo se fue. Ya no tiene nieve sobre los hombros, y el verde empieza a teñir sus ojos.
Pero la chica de pelo corto sabe sonreír, y sabe gritar, y sabe llorarle a una guitarra; y sabe también que las cuerdas pueden gritarle al chico de pelo largo miles de gracias, miles de lo siento, miles de estoy bien que sí dicen la verdad.
Se fue el chico de pelo largo. Se fue el miedo. ¿Dónde irá la chica de pelo corto sin miedo?
Pero la chica de pelo corto sabe sonreír, y sabe gritar, y sabe llorarle a una guitarra; y sabe también que las cuerdas pueden gritarle al chico de pelo largo miles de gracias, miles de lo siento, miles de estoy bien que sí dicen la verdad.
Se fue el chico de pelo largo. Se fue el miedo. ¿Dónde irá la chica de pelo corto sin miedo?
sábado, 10 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
No me gusta el uniforme, me pica
....
¿Qué habrá para comer hoy?
...
¿Y si le digo que la amo?
...
Pipipiripiribipipiriiiiiii
...
No puedo más, o aprueba o lo saco de la academia
...
Y ya van 35 años juntos y no me canso de verla
...
Que me haya bajado, que me haya bajadooooo
...
Ouuuuuuuuuh qué cachorrito tan dulceeeee
...
¡Qué juventud!¡Mira qué pintas!
...
¿...por qué me mirará tan mal esa señora?
...
No, no me gusta el uniforme, pica
....
¿Qué habrá para comer hoy?
...
¿Y si le digo que la amo?
...
Pipipiripiribipipiriiiiiii
...
No puedo más, o aprueba o lo saco de la academia
...
Y ya van 35 años juntos y no me canso de verla
...
Que me haya bajado, que me haya bajadooooo
...
Ouuuuuuuuuh qué cachorrito tan dulceeeee
...
¡Qué juventud!¡Mira qué pintas!
...
¿...por qué me mirará tan mal esa señora?
...
No, no me gusta el uniforme, pica
domingo, 4 de marzo de 2012
Llegada a la ciudad.
Icra miraba
a su medallón más que al camino. Y es que no se atrevía a levantar la vista.
Más
allá del cielo azul oscuro y el suelo blanco… los años y la distancia habían
convertido sus recuerdos de la ciudad en fotografías en blanco y negro. Recordaba el frío. Los porches. Los
vendedores de florverde, húmeda y caliente. Las farolas de gas. Las calles
altas y estrechas, apuntaladas con vigas,
en un intento de detener el imparable avance hasta asfixiar a sus escasos
transeúntes. Los tejados desgastados, con musgo y barro.
No
sabía qué habría sido de todas aquellas estampas, solo esperaba que aquella
maquinización no hubiera acabado con todo, no hubiera puesto de manifiesto que
la realidad es tan frágil como el papel. Odiaba recordar que la esperanza de
hacer de esa realidad un mundo incorruptible era de las más venenosas utopías.
Y así, metido en el abrigo y contemplando aquel medallón, se quedó parado. Pero
seguía avanzando. La nieve estaba en suspensión, oía el crujir de sus pisadas, se
encontraba tan cómodo y sentía el exterior tan hostil que no se atrevía a
moverse. Ahora era la ciudad la que se acercaba a él irremediablemente. Comenzó
a distinguir una sombra enorme, sobre la que se cernía él, o al revés. Comenzó
a oír su propia respiración, como la de tres hombres en uno, luchando por avanzar,
por detenerse, o por huir. Sus seis brazos abrazaban con fuerza el medallón y
lo protegían de la nieve, y al fin levantó la mirada, oculta entre el cuello
del abrigo, el vaho, la capucha, su nariz picuda, sus cejas poderosas y su
flequillo.
lunes, 27 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
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